26-10-2022

Un tuit de Cristina alimenta la grieta en el gobierno

La vicepresidenta cargó contra la decisión de admitir el aumento de la medicina prepaga. “Resulta francamente inaceptable”, dijo. Y exhibió a través de las redes sociales lo que antes hacía con discreción, su descontento con Sergio Massa, más allá del permanente desacuerdo con Alberto Fernández.

“Resulta francamente inaceptable el nuevo aumento, esta vez de dos dígitos (13,8%), que el Gobierno autorizó a las empresas de medicina prepaga, y que de esta manera suman el 114% anual de aumento otorgado. O sea, más de un 20% sobre la inflación anualizada”. Textual de la vicepresidenta, Cristina Kirchner, hace unas horas en su cuenta de Twitter.

De esta forma, CFK vuelve a tomar distancia del presidente que ella eligió, Alberto Fernández, y del ministro de Economía, que ella admitió como sucesor de Martín Guzmán – al que esmeriló durante buena parte de su gestión-, Sergio Massa.

Ahora, la andanada de críticas que hasta hace horas eran en voz baja y tratando de no exponer que el exintendente de Tigre ya está de nuevo en el bando enemigo, Cristina salió con los tampones de punta contra la gestión económica, recreando lo que antes hizo con Guzmán.

“Oportuna y reservadamente, manifestamos nuestra opinión contraria a seguir concediendo aumentos que afectan a las familias argentinas en un servicio imprescindible como el de la salud y que además agrava al proceso inflacionario”, concluye el tuit de Cristina que vuelve a la carga contra su gobierno.

Demás está decir que la interna en el gobierno del Frente de Todos (FdT) se hace cada vez más insostenible, sobre todo porque afecta la vida de millones de argentinos sumidos en la pobreza y expresa su faceta más dramática en la cuestión económica, con una inflación desmadrada que ya se calcula anualizada por encima del 100%, más allá de que el burdo Presupuesto que se aprobó en el Congreso en las últimas horas lo sitúa en alrededor del 60%.

Mientras Cristina desautoriza y expone la impericia de Alberto una vez más, como lo ha hecho en forma casi sistemática desde que en 2019 cuando lo entronizó en la delegación presidencial, y la oposición no logra posicionarse como una opción transformadora que le permita salir al país de la crisis eterna en que está sumido, los argentinos observan con espanto cómo los ministros huyen despavoridos del gabinete para refugiarse en sus territorios, con la mezquina ambición de resistir lo que hoy el oficialismo considera será una aplastante derrota en 2023.

Bajan del gabinete nacional para volver a sus provincias, municipios o a dónde sea, para recuperar el cargo que ya ostentaban o ir detrás de alguna candidatura a lo que sea, en cualquier legislativo, para resguardar la propia o no quedar al margen de la teta estatal. Espantoso.