31-07-2013

La centroizquierda, por el voto que nunca irá al PJ

Por Mariano Pérez de Eulate (*) – Columna del diario El Día de La Plata

Mariano Pérez de EulateAquella obsesión que confesaban los actores protagónicos del Frente Progresista Cívico y Social en el inicio de la campaña bonaerense, evitar una polarización entre la lista auspiciada por el kirchnerismo y la de Sergio Massa, parece ya inevitable. Al menos eso insinúan las encuestas que se conocen hasta el momento. No obstante, el objetivo de Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín sigue siendo, como al principio, consolidarse en esa porción del electorado que jamás votará al peronismo, un poco más del 30 por ciento de las voluntades según los últimos sondeos publicados aunque en términos históricos la cifra es mayor.

También apuestan a penetrar en un nicho que ellos mismos denominan “voto volátil”. Es una franja de votantes sin fidelidad partidaria, que puede inclinarse por una u otra oferta electoral de acuerdo a sentimientos de coyuntura. En este sentido, el equipo de campaña del FPCyS realizó un trabajo en base al cotejo de los resultados de las tres o cuatro últimas elecciones, enfocándose sobre todo en las grandes ciudades.

Por ejemplo, en la elección de 2009, también legislativa, mucho de ese voto se lo llevó Francisco de Narváez, que tuvo el favor de buena parte de la clase media provincial, admiten en el FPCyS.

VOTO DESCONTENTO

La realidad es que, como sucedió con el espacio del “Colorado”, en el Frente Progresista también resultó un bombazo la irrupción del “renovador” Massa en la contienda electoral. Es que el tigrense, en cierta forma, llegó con un esquema que persigue no sólo el voto de aquellos peronistas descontentos con el Gobierno sino el del votante que, aún sin ser justicialista, en octubre también quiera aplicar un voto castigo a la Casa Rosada. Apunta también a aquella clase media descontenta antes.

De hecho la lista que encabeza Massa pretende reflejar un esquema variopinto donde conviven representantes del macrismo, del sector empresarial, del sindicalismo, ex radicales y hasta alguna figura del, digamos, “progresismo denunciante” que alguna vez se referenció en Elisa Carrió, como el joven Adrián Pérez.

Hay que decir, sin embargo, que en términos orgánicos la Coalición Cívica –que en Buenos Aires se separó de su fundadora- es parte del Frente Progresista junto al partido GEN, de la propia Stolbizer, al radicalismo –en especial a la facción alfonsinista- y a Libres del Sur, un espacio que en los inicios del kirchnerismo supo reportar a la Rosada.

Por eso, en este punto de la estrategia de campaña los del FPCyS y De Narváez coinciden: cada uno a su manera, y apelando a imaginativas chicanas verbales, intentan asociar a Massa con el Gobierno. En el caso del espacio de Stolbizer, además, su discurso apunta a remarcar que no deben existir dudas sobre la identidad peronista del intendente de Tigre justamente porque ellos buscan mostrarse como la única opción no justicialista del cuarteto de listas que figuran en los primeros lugares de las encuestas.

Uno de los puntos fuertes del discurso del Frente desde lo conceptual es que no se trata de una fuerza únicamente bonaerense sino de un espacio nacional, que viene en carrera hace tiempo para mostrarse como una alternativa de poder.

En este sentido, es verdad lo que remarcan los voceros del FPCyS: en octubre, y suponiendo que hagan un papel relativamente digno a nivel nacional, ellos meterán al Congreso diputados de varias provincias, al igual que el kirchnerismo, y no solamente de la de Buenos Aires como si sucederá con las ofertas de Massa y De Narváez, limitadas al principal distrito del país.

OTRA DIMENSIÓN

Se le ha escuchado decir a Stolbizer: “Competimos con el kirchnerismo, no con Sergio Massa, que tendría el 6% de los diputados totales, sin posibilidad de frenar ni promover nada. No tiene listas en ninguna otra provincia y, por lo tanto, no podrá en ningún caso ser una propuesta de cambio para el 2015. El voto a Massa será un voto a la basura porque no tiene un proyecto nacional en condiciones de competir con el kirchnerismo en la elección presidencial”.

Por supuesto que es una verdad relativa porque, como coinciden la mayoría de los analistas e incluso ya se percibe en el peronismo, si el joven de Tigre se impone holgadamente en Buenos Aires empezará a revestir la condición de presidenciable del justicialismo y su liderazgo interno entraría en un camino de nacionalización que tendría dos años para consolidarse. Y ya es historia conocida lo rápido que se alinean los peronistas –gobernadores, intendentes, legisladores, concejales- cuando huelen la posibilidad cierta del poder.

Por aquello de mostrarse como un espacio nacional, no meramente provincial, es que el santafesino Hermes Binner, candidato en su provincia, ha realizado algunas bajadas a Buenos Aires. El ex candidato presidencial es, de alguna manera, el líder nacional de este esquema societario que viene funcionando en aquel distrito, con alto protagonismo de radicalismo y socialismo, desde hace varios años. Binner encabeza los sondeos en Santa Fe y podría convertirse en uno de los grandes ganadores de octubre.

PRONÓSTICOS

Conviene volver a las encuestas. Las que se conocen hasta ahora muestran a Stolbizer por arriba de los 10 puntos de intención de voto, peleando el tercer puesto con De Narváez en una grilla donde encabeza Massa seguido del kirchnerista Martín Insaurralde. Y siempre de cara a las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, a realizarse el 11 de agosto, donde en realidad no compiten entre ellos sino que pujan por ver qué fuerza queda mejor posicionada para la legislativa de octubre.

En verdad, el efecto encuesta que tendrá el comicio de agosto preocupa un poco en este espacio opositor, donde temen perder la condición de “voto útil” que habían imaginado cuando sellaron el Frente. Las fuentes más optimistas, y a fuerza de imaginar un traspaso de votos que hoy parecen recoger otros actores, hablan de la posibilidad de llegar a un 20% e incluso pasar esa barrera. Sería más o menos lo mismo que obtuvo el espacio en 2009, cuando la misma dupla Stolbizer-Alfonsín encabezó la boleta.

(*) Periodista.