06-03-2014

Crónica de una tarde naranja

El gobernador abrió un nuevo año legislativo sin grandes anuncios. Pero en la Cámara de Diputados se pudo escuchar un mensaje claro: Scioli 2015.

asamblea legislativaEn los palcos de la Cámara de Diputados bonaerense, en la tarde en que el gobernador Scioli dio por inaugurada el 142º periodo legislativo, había dos bandos diferenciados: unos colocaron banderas celestes y blancas, con las caras de Néstor y Cristina Kirchner; los otros, desplegaron las de color naranja.

Cuando comenzaron a verse los primeros movimientos de ministros, intendentes y funcionarios cerca del estrado, la primera disputa simbólica entre los militantes comenzó: mientras que los ultra K nucleados en organizaciones como Unidos y Organizados y Proyecto Nacional, cantaron el clásico “Vengo bancando este proyecto…”, la tropa sciolista, bajo los colores de Grupo Descartes o Dosmil15, lanzaron papeles con una consigna clara, Scioli 2015.

Pero este ida y vuelta llegó hasta ahí, hasta las primeras palabras del vicegobernador Mariotto, quien homanejeó al ex presidente venezolano Hugo Chávez, muerto hace un año, señalando las fotos del bolivariano que había sobre las bancas de los diputados: la mitad de los legisladores aplaudió, los otros prefirieron un respetuoso silencio.

Scioli apareció sonriendo, rodeado de los aplausos de sus seguidores, que todavía no tienen cánticos pero sí tenían una idea clara de lo que iba a ser el discurso del mandatario: lejos de los grandes anuncios, el exmotonauta haría un repaso de su gestión y, lo que ya se había dejado entrever por los pasillos de Diputados, definiciones que representarían un claro guiño de cara a 2015.

El gobernador, a diferencia de la presidencia Cristina Kirchner, quien no muestra inconvenientes a la hora de dar largos discursos solo con algunas mínimas anotaciones en papel, leyó al pie de la letra todo lo que tenía preparado. Y arrancó trabado: las risas se hicieron escuchar cuando saludó protocolarmente al intendente de La Plata, Pablo Bruera, llamándolo por el nombre de su hermano, Gabriel. El gag terminó con el jefe comunal fuera del recinto.

Después siguió el libreto al pie de la letra: puso el foco en el aumento de la recaudación en la Provincia que posibilitó reducir la deuda; el agradecimiento a las cámaras por la aprobación del presupuesto; la importancia del campo y el turismo y la enumeración de los proyectos que se presentarán en este ciclo legislativo, como la obligatoriedad del uso de terminales electrónicas para el pago con tarjeta en los comercios o la policía comunal.

También hubo guiños a la Presidenta, que despertaron los aplausos de la tropa ultra kirchnerista en las bancas y las plateas. Así sucedió cuando elogió el acuerdo entre YPF y Repsol, o los programas Procrear y Prograsar.

Sin embargo, lo más significativo esperaba al final, cuando el gobernador se calzó el traje de candidato a presidente, apelando a la tolerancia, la ampliación de consensos y la oposición al ajuste para el crecimiento.

“Están dadas todas las condiciones para que entremos en la década del desarrollo”, vociferó, mientras los naranjas de los palcos comenzaban a aplaudir con fuerza, que se transformó en ovación cuando Scioli aclamó que “el futuro no es empezar todo de nuevo, la política es hacer no deshacer, corrijamos juntos lo que falta porque lo mejor está por venir”.

Luego los papeles naranjas volvieron a llenar el aire dentro del recinto, y los aplausos se escucharon desde los cuatro costados. Después de una hora de discurso, la Asamblea Legislativa quedaba formalmente inaugurada.

Afuera, los pasillos eran un ir y venir de diputados y funcionarios que se saludaban, se olvidaban por un momento de los colores políticos y se fundían en un abrazo, una escena que en este ciclo legislativo, el último que Scioli vivirá completo como gobernador, se repetirá muy pocas veces.

Y cuando todos se dispersaban para irse, un joven senador kirchnerista, apurado, se preguntó, con voz clara y fuerte, si llegaría a tiempo a la Boca para ver el partido.