09-08-2016

A un año de la vigencia del Código Civil y Comercial de la Nación

Por Marisa Graham (*) – Columna de la Agencia Telam

A un año de la puesta en vigencia del nuevo Código, que incluyó importantes modificaciones en lo que respecta al derecho de familia.


Marisa GrahamDurante este año, una mujer casada y separada de hecho, que viene peleando hace 15 años para dar por finalizada esa etapa de su vida, donde tanto ella como él han vivido envueltos en discusiones y rencillas vinculadas al pasado, involucrando a hijos, hijas, suegros, amigos, empleados; han obtenido una sentencia de divorcio, que, más allá de lo jurídico, ha pacificado las relaciones y las ha encausado. No solo ellos, el ex matrimonio, se ha liberado, sino que también, han redimido a su entorno familiar.

Una mujer, que desde que se casó dedicó su vida al cuidado de su casa y sus hijos, relegando su profesión de psicóloga en acuerdo con su cónyuge, el que continuó con su actividad profesional proporcionando a la familia los recursos materiales y aumentando considerablemente su patrimonio, frente al divorcio que éste solicitara, obtuvo un reconocimiento a las tareas que vino desarrollando en el seno de su hogar como «trabajo no remunerado» mediante la figura de la compensación económica, que tiene en cuenta el desequilibrio patrimonial que la ruptura del matrimonio le produjo. El Juez valoró para cuantificar esa compensación no sólo el estado patrimonial de ambos antes y al finalizar el matrimonio sino y fundamentalmente, los años dedicados por ella a la familia, la crianza y educación de los hijos e hijas.

En este año hubo cientos de pedidos de inscripción en los Registros Civiles de Uniones Convivenciales, el otrora concubinato. Se trata de parejas que registran su unión y que presentan distintos acuerdos que regularán la contribución en las cargas del hogar durante la vida en común, la atribución de ese hogar en caso de ruptura y la división de bienes obtenidos por el esfuerzo de los dos. Estas, por primer vez, pudieron elegir no contraer matrimonio, pero darle a esa unión un marco regulatorio y de protección para ambos.

Este año, por primera vez, dos adolescentes padres de una niña de dos años, pudieron decidir y realizar por sí mismos el cuidado, la crianza, la educación y velar por la salud de su hijita. Es decir, han ejercido su responsabilidad como madre y padre.

Una mujer de 16 años, concurrió al Hospital a consultar sobre métodos de anticoncepción y habiendo sido informada, optó por la colocación de un dispositivo intrauterino. La médica interveniente la escuchó, tomo en cuenta su decisión y cumplió con el pedido de su paciente.

Un niño vivió desde los seis meses de edad con su mamá y sus abuelos maternos. Su madre, debió retirarse del hogar donde convivía con el padre del niño y refugiarse junto a su familia debido a las violencias a las cuales fue sometida. Luego de diez años durante los cuales el progenitor casi no vio a su hijo ni tampoco cubrió sus necesidades alimentarías, éste solicita en virtud a la nueva regla general del art. 651 del Código Civil cuidados personales compartidos. El juez interviniente dio prioridad a la voz del niño, a su derecho a ser oído y que su opinión sea tenida en cuenta, valorando su edad y grado de madurez: mi familia es mi mamá y mis abuelos, aunque quiero ver a mi papá, dijo. Hoy su cuidado personal es ejercido en forma unilateral por su mamá y mantiene contacto con su papá en un marco de vinculación progresiva.

Una niñita recién nacida (26 de enero de este año) que no fue aceptada por su progenitora ni por su abuela y con padre desconocido, fue sujeto de una medida excepcional de protección de sus derechos, con el objeto de realizar todas las acciones tendientes a que la niña permanezca en su familia de origen. Vencido el plazo de 180 días el órgano administrativo de protección de derecho dictaminó en forma inmediata su situación de adoptabilidad. En el proceso judicial la progenitora fue parte y consintió en forma libre e informada que la niña fuera adoptada, también se respetó el derecho de su abuela materna quien en el mismo proceso expresó no poder hacerse cargo del cuidado de su nieta. Así es que se declaró su situación de adoptabilidad. Hoy, la niña está viviendo con una pareja de postulantes a guardas con fines de adopción y seguramente allí será hija.

Todos los casos narrados dan cuenta del avance en los derechos humanos y constitucionales que significa la sanción y correcta interpretación y aplicación del Código Civil y Comercial de la Nación en cumplimiento de sus artículos 1 y 2 .
A un año de su vigencia, los principios de libertad e igualdad de las mujeres en el marco del matrimonio y las uniones convivenciales, la autonomía progresiva, el derecho de los niños a ser oídos e incluso a ser parte en los procesos que los involucran, la ampliación del derecho de los y las adolescentes, el reconocimiento de los derechos de las relaciones igualitarias, en definitiva la democratización de las relaciones personales y familiares, debieran dar cuenta de una sociedad más justa, más igualitaria y menos discriminatoria. Ojalá la sociedad argentina esté a su altura.

(*) Abogada. Profesora de Derecho de Familia de la Facultad de Derecho de la UBA. Ex Subsecretaría Nacional de Derechos de niños, niñas y adolescentes.