07-12-2014

La economía platense: Revisando algunos mitos

Por Ricardo Bebczuk (*) – Columna de la revista de la Cámara de Comercio e Industria de La Plata

Ricardo Bebczuk 1Aunque halagada por su belleza arquitectónica y su protagonismo en el mundo académico, La Plata también ha sido denostada por su estructura económica. En su versión más extrema, se habla de una “ciudad parásito”, que ha prosperado en base a la actividad incesante de la administración pública provincial (en su carácter de Capital de la Provincia) y nacional (como sede de la UNLP), pero sin desarrollar, a diferencia de otros distritos bonaerenses, una base industrial propia.

En estas breves líneas plantearé que tal estructura económica no debería ser evaluada como una debilidad sino que, por el contrario, la economía platense contribuye de manera sumamente positiva al desarrollo local y nacional.

Los datos confirman que la actividad manufacturera tiene un peso muy inferior en La Plata que en la Provincia de Buenos Aires (14% contra 33% del PBI, o producción anual) y que lo mismo ocurre con el sector agropecuario (1% contra 8%).

Sin embargo, estos datos dicen muy poco sobre la fortaleza de una economía. Tomando una perspectiva internacional, vale la pena tomar nota de que, en los 20 países más ricos del mundo, el sector de servicios representa el 75% de la producción, en tanto que la industria genera el 24% y la agroganadería apenas el 1%. Si los servicios fueran un obstáculo para el crecimiento, estas economías no serían las más exitosas del planeta. Es cierto que muchos servicios no crean bienes tangibles, pero el crecimiento y bienestar de los países depende de muchos productos intangibles y esenciales que provee el sector de servicios, como las comunicaciones, la educación, la generación de nuevas tecnologías y la salud, sin olvidarnos de la industria del esparcimiento (turismo, cines, restaurantes). Además, muchos de estos productos se constituyen en insumos para el sector primario y manufacturero.

La Plata sobresale en este aspecto como proveedor de servicios de alta calidad. En especial, con uno de los más altos niveles educativos del país, nuestra ciudad se destaca por su producción de capital humano. Los egresados de la UNLP no sólo apuntalan la economía local sino que generan derrames positivos sobre el resto del país, elevando la productividad y favoreciendo el desarrollo de esta y otras regiones. Para ser más concretos: como tantos otros profesionales formados aquí, un ingeniero agrónomo entrenado en nuestra ciudad que se radica en Pergamino no aparece en las estadísticas de producción de La Plata, pero es indudable que aporta a la riqueza provincial y nacional. Estos derrames no se limitan al campo de la educación sino también de la salud, considerando que La Plata brinda servicios de excelencia en medicina de alta complejidad. Por supuesto, La Plata también beneficia -y se beneficia- con el drenaje de talento que se moviliza diariamente a la ciudad de Buenos Aires, ocupando cargos de alta remuneración y productividad en las empresas más importantes del país.

La Plata sobresale como proveedor de servicios de alta calidad. En especial, con uno de los más altos niveles educativos del país, nuestra ciudad se destaca por su producción de capital humano.

¿Puede el turismo unirse a esta red de servicios que sostienen la economía (y el orgullo) platense? Mi opinión es que no deberían abrigarse expectativas desmesuradas en este plano. La cercanía a Capital es una bendición y una maldición al mismo tiempo. Como los atractivos turísticos de la ciudad no justifican una visita prolongada, es improbable que cambie la modalidad tradicional de turismo por el día, que genera mínimos ingresos para los comerciantes locales. En el lado positivo, esa misma cercanía ha fomentado el asentamiento de familias de altos ingresos que, como muchos platenses, desarrollan su actividad profesional en Buenos Aires. Asimismo, localidades como City Bell se están convirtiendo en foco de paseos de compra y esparcimiento de fin de semana para habitantes de la propia ciudad y de partidos aledaños.

En definitiva, estoy convencido de que La Plata debería abrazar su identidad como productora de servicios. En vez de pergeñar una improbable y riesgosa reconversión productiva, deberíamos reforzar nuestras ventajas comparativas, apuntando a la provisión de los servicios y el capital humano que requerirá el desarrollo local y nacional en las próximas décadas.

(*) Profesor titular de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP); doctorado en Economía en la Universidad de Illinois  At Urbana – Champagne, Estados Unidos. Docente, investigador y consultor internacional en política económica y financiera.