29-11-2018

La Argentina y la inclusión de la sustentabilidad climática en la agenda del G20

Por Sergio Bergman (*) – Columna de la Agencia Télam

Sergio BergmanEste año, y por primera vez dentro de la agenda del G20, tenemos a la sustentabilidad climática como un tema independiente, lo que es muy significativo si consideramos que los impactos del cambio climático son visibles, graves y crecientes. Esta es una oportunidad para insertar a Argentina inteligentemente en el mundo y combatir un flagelo que afecta al planeta en su totalidad.

Como plantea la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, a la que suscribimos, y sus Objetivos del Desarrollo Sostenible, apuntamos a los mismos parámetros que el mundo toma como altos estándares globales y que nos permiten a los argentinos darnos el crédito de poder actuar de manera diferente a como veníamos haciéndolo. Porque hemos demostrado que hay un abismo entre la potencialidad nominal de los recursos que el país podría desplegar, incluido lo más valioso: el talento humano.

Por otra parte, un antecedente a la inclusión de la sustentabilidad climática en el G20 fue la decisión del presidente Mauricio Macri, tras su asunción en 2015, de firmar el Acuerdo de París, un plan de acción para mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C sobre los niveles preindustriales. Hace ya más de dos años que comenzamos a transitar este camino, que involucró como tarea la creación del Gabinete Nacional de Cambio Climático que integramos junto a otros organismos públicos. Responde al pedido categórico del presidente de trabajar juntos para el gran equipo que somos todos los argentinos.

Así fue que en el marco del G20 propusimos la creación de un grupo específico para tratar el tema de la sustentabilidad climática. El grupo y su agenda fueron acordados por todos los países y, luego de grandes desafíos para encontrar puntos de vista comunes, logramos adoptar por consenso un plan sobre adaptación y una compilación de más de setenta buenas prácticas sobre cambio climático y energía por parte de todos los países. Lograr un resultado inclusivo y por consenso fue nuestro objetivo y lo conseguimos. Además, Japón nos honró con la decisión de continuar con el grupo el año próximo durante su presidencia y convocar a una reunión ministerial de ambiente dentro del G20.

La experiencia del trabajo en el ámbito del G20 refuerza nuestra percepción del calentamiento global no como un problema sino como un síntoma que pone de manifiesto las contradicciones entre nuestros anhelos de una Casa Común en armonía con el ambiente y los resultados de patrones de producción y consumo basados en la desigualdad y el despojo, tanto entre países como entre seres humanos. Cuando se daña el ambiente lo primero que se degrada es lo humano, y lo sufren principalmente los que menos tienen.

Además, en nuestro país los diferentes grupos de la sociedad civil, el sector científico y el privado tienen una voz activa en las políticas de cambio climático. Tenemos el mandato constitucional que nos hace responsables a todos sobre las futuras generaciones. La urgencia del cambio climático es un llamado a la acción, para construir consenso para un desarrollo equitativo y sostenible. Tenemos todos los recursos para abordar el desafío del cambio climático, transformar la realidad y abrir la puerta a un futuro mejor para todos. Por eso, desde los Estados y la sociedad civil tenemos que trabajar de manera articulada y debemos poner en el centro de la escena no solo la cuestión técnica, que es importante, sino, por sobre todo, la ética.

Diciendo la verdad y haciendo lo que hay que hacer encontraremos que estamos en el camino correcto. Cuidando a los que menos tienen, convencidos del cambio y seguros de que Argentina desplegará su potencial para un desarrollo sostenible como política de Estado es que podremos lograr un crecimiento genuino y duradero.

(*) Secretario de Gobierno de Ambiente y Desarrollo Sustentable.