29-11-2018

G20 en la Argentina: desafíos y oportunidades de un encuentro histórico

Por Jorge Faurie (*) – Columna de la Agencia Télam

Jorge FaurieEsta semana, la Argentina recibe a los líderes más influyentes del planeta y preside el principal foro global para la cooperación económica y financiera.

Hace un año, asumimos con conciencia y gran responsabilidad el honor de ser el primer país de sudamérica en presidir el G20. Este enorme desafío logístico y diplomático implica albergar y coordinar en nuestro país a los líderes que representan política y económicamente a más del 80% del producto bruto mundial, del 75% del comercio internacional y del 80% de las inversiones globales.

En estos días, la Argentina y los argentinos estamos en el foco de la atención mundial al arribar al país los mandatarios de Alemania, Arabia Saudita, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, EE.UU., Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Rusia, Reino Unido, Sudáfrica, Turquía y la representación de la Unión Europea –que integran el G20–.

También estará el presidente del gobierno de España –invitado permanente–, así como los que invita la Argentina: los jefes de Estado de Chile, de Ruanda en representación de la Unión Africana, de Senegal por parte de la Nueva Alianza para el Desarrollo de África, y los primeros ministros de Países Bajos, de Singapur por la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, y de Jamaica por la Comunidad del Caribe (CARICOM). Junto a ellos, los titulares de los principales organismos multilaterales e internacionales de la economía y la política global.

Esta Cumbre del G20 en Buenos Aires será una enorme oportunidad para que las principales potencias se sienten en la misma mesa a discutir los temas de la actualidad global y los retos que enfrenta el mundo por venir. El presidente Macri será quien lidere estos debates, con la participación de quienes tienen un papel relevante, de mayor impacto sistémico, en la definición de políticas que adopta la comunidad internacional.

Es uno de los desafíos más grandes de nuestra política exterior. La Argentina ha desarrollado a lo largo de todas las reuniones preparatorias de distinto nivel a lo largo de este año un rol de mediador de buena fe, dialogando con todos y recibiendo aportes fundamentales, ofreciendo además las perspectivas de nuestra región, llevando aspiraciones y preocupaciones de las naciones en desarrollo y procurando asumir una voz importante del mundo emergente. Los resultados de esta gran convocatoria tienen potenciales derivaciones en múltiples direcciones y dimensiones.

Para ello, trabajamos en una agenda que puso siempre las necesidades de las personas en el primer plano, basada en temas fundamentales para las próximas generaciones, como el futuro del trabajo, la infraestructura para el desarrollo y la seguridad alimentaria. En ese marco, sentamos nuestra postura sobre problemas relevantes y a veces conflictivos, como los aranceles sobre el comercio, el cambio climático y la seguridad.

Somos conscientes de que no es sencillo liderar el G20.

En un contexto difícil, de tensiones en un mundo en plena transición y en el que el sistema internacional está redefiniéndose, el consenso no siempre es fácil de construir. Creemos que la clave del Foro consiste en aunar miradas de países diversos para encontrar puntos en común y así identificar conjuntamente políticas públicas concretas que puedan ser aplicadas coordinadamente. Por ello, a lo largo de las más de 50 reuniones que se llevaron a cabo durante este año en nuestro país y que tendrá su corolario en pocos días, el consenso fue el elemento central de nuestra presidencia.

La Argentina y su sociedad, reconociéndonos como país en desarrollo, sabemos ser particularmente afectados por el contexto mundial, por lo que impulsamos la coordinación global de modo que se proteja el interés de todos, sin dejar a nadie atrás.

Afrontamos esta enorme tarea con toda nuestra capacidad puesta al servicio de esta Cumbre y con las mejores expectativas de seguir trabajando por un país y un mundo más justos.

Con este espíritu, recibimos a cada una de las delegaciones que nos visitan. Esperamos con entusiasmo a los líderes para la Cumbre. Todos ellos, además, podrán vivir la experiencia de estar en un país cuyas singularidades lo convierten en una tierra de oportunidades, única en el mundo: su gente, sus bellezas naturales y arquitectónicas, su gastronomía y sus expresiones culturales y artísticas, son símbolos de la identidad de una Nación con los brazos abiertos al mundo.

(*) Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación.