14-06-2017

El peronismo se desangra en una interna sin internas

Cristina decidió armar por fuera del PJ, donde dejó con las ganas a Florencio Randazzo, quien quería medirse en un mano a mano con la expresidenta y ahora deberá competir contra Mario Ishii.

randazzo cristinaPor Federico Depetri federico depetri


 

Fuera del poder después de muchos años, el peronismo hace tiempo que pierde contra sí mismo en la búsqueda de un camino que lo guíe a tomar nuevamente el control de casi todas las administraciones que perdió a manos de un Cambiemos que, con todos los errores a la vista, parece no encontrar obstáculos ante esa oposición que se desangra en una guerra puertas adentro.

A horas del límite impuesto para que se presenten las alianzas para competir en las legislativas que se vienen, el PJ vivió un cimbronazo: un grupo de dirigentes y partidos que forman el Frente Para la Victoria decidieron escindirse del Partido Justicialista para competir con una nueva alianza por fuera de la tradicional estructura.

Esta movida, motorizada por la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, es la respuesta definitiva a la estrategia de Florencio Randazzo de competir en las PASO para dirimir quién será el candidato que represente al partido en octubre.

Se trata de una guerra sin cuartel entre dos líneas internas que miran más hacia el 2019 que lo que se aproxima en los próximos meses. Para afuera el mensaje es competir contra todo lo que significa la administración Mauricio Macri, pero para adentro parece todo lo contrario.

Y en el medio, los intendentes hacen su juego pendular, tal vez acuciados por el presente eterno en que se desarrollan las gestiones comunales siempre en urgencia: mientras que Randazzo, en un comienzo, era el gran jugador, los jefes comunales se refrescaban a esa sombra, pero la irrupción de Cristina hizo que la gran mayoría cambiara de vereda, y nadie se puso colorado.

Estos intendentes, muchas veces puestos en apuros por los sectores más radicalizados del kirchnerismo, hoy se pliegan en ese espacio, y buscan que la expresidenta escuche sus sugerencias. Por el momento lo único que alcanzaron es que se desplazara a Luis D’Elía del nuevo armado, llamado Frente Unidad Ciudadana. Algo es algo.

En tanto, en un silencio que sólo se quiebra por esporádicos videos maquillados como casuales, Randazzo ve cómo su presencia en la arena electoral no sólo empujó a Cristina al juego, sino que también la obligó a salirse de las primarias tantas veces elogiadas. Capital que, tal vez, crecerá con el tiempo.

Sin embargo, el intríngulis suma a otro jugador. Mario Ishii, hombre fuerte de José C. Paz y pieza siempre polémica en el armado en el Conurbano, decidió presentarse para competirle a Randazzo en la PASO del PJ. Ahora tendrán que dividir fondos y espacios de propaganda. Cristina sonríe.

Y ante este culebrón, Cambiemos, en silencio, teje su estrategia electoral sin complicaciones, sopesando nombres y prestándole atención a varias encuestas que, por el momento, dan tranquilidad.

El peronismo, en cambio, en su proceso de forzosa y dolorosa mutación, se desangra y lame sus heridas pensando en lo que viene, pero dándole la espalda a lo que dice esa canción, tan cara a sus sentimientos, que dice que “todos unidos triunfaremos”.