04-09-2017

CGT hay una sola

Por Marcelo Peretta (*) – Columna de la Agencia Telam

Marcelo PerettaEl triunvirato fracasó. No solo por antiestatutario sino por la partidización y los reiterados desencuentros de los 3 secretarios. Cada uno responde a su agrupación y como resultado hay tres CGT en una.

La mejor forma de defender nuestro comprensivo y solidario modelo sindical – envidiado en todo el mundo-, es con el firme liderazgo de un único Secretario General, como el de Hugo Moyano entre 2004 y 2016. Nuestro gremio nació en esa época e integró el último consejo directivo, aprendiendo de los grandes.

Cuando se forzó la unidad, algunos entendimos que “agua y aceite no se mezclan” y optamos por contribuir desde las 62 Organizaciones Peronistas. No creamos otra CGT. Aunque hubiéramos podido, preferimos no dividir.

Ahora que los hechos nos dieron la razón, y terminada la elección de octubre, será tiempo de elegir “un secretario general y un consejo directivo” como pedía “Momo” Venegas y, como corresponde, el que gana conduce y el que pierde acompaña.

Entiendo que el máximo cargo de CGT requiere dedicación exclusiva, por tanto no es para diputados ni partidos políticos. Es para promover políticas laborales y para defender – con firmeza y diálogo- las leyes, convenios, paritarias y obras sociales que necesitan los trabajadores, y tanto costaron a quienes nos precedieron.

Considero que Pablo Moyano defenderá con juventud y agallas las banderas del sindicalismo argentino en esa CGT, y Ramón Ayala aportará templanza y un imprescindible diálogo honesto con el gobierno.

Por otra parte están algunos “gordos” a quienes el Presidente Macri ya les sacó la ficha porque piden de frente y fogonean el caos por atrás. No solo aplican el doble estándar, sino que aprovechan su cargo en CGT para avanzar sobre espacios ajenos.

Héctor Daer incluyó en sus escalas salariales 2017 a los profesionales farmacéuticos y bioquímicos a pesar de que su personería y Estatuto se lo prohíben por tener excluido al personal jerárquico.

No respeta el modelo sindical argentino constituido por gremios de actividad y de profesión. Prefiere que cuatro gremios gordos sean todo y el único sindicalismo. Acuerda con la patronal la mitad del piso salarial que nuestro sindicato tiene homologado, y hace silencio cómplice frente al aumento indiscriminado del precio de los medicamentos.

Sus prácticas antisindicales que impiden a las asociaciones jóvenes cumplir su función gremial específica, sumada a sus conductas mafiosas, que incluyeron una amenaza de muerte que debí denunciar en la Fiscalía 37 (sumario 2256), son las razones que explican la mala imagen que tenemos los dirigentes. Es parte del viejo gremialismo.

Por suerte asoma un nuevo sindicalismo, que incluye no solo a obreros, administrativos y técnicos, sino también a profesionales dependientes con funciones diferenciales pero con iguales derechos laborales. El ministerio de Trabajo tiene bien detectado el nuevo fenómeno, en donde los que trabajan con la mente son tan trabajadores como los que ponen el cuerpo.

El problema no es el sindicalismo, sino algunos compañeros sindicalistas.

(*) Secretario genereal del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB), gremio integrante de las 62 Organizaciones Gremiales Peronistas.