11-03-2021

La Argentina menos pensada

Por Eloy Gómez Raverta (*) –  Especial para F5 Diario / @EloyGR – gr.eloy@gmail.com

MARADONA-OBELISCO

Eloy Gómez Raverta - 1

Tres sucesos que pintan de cuerpo entero las contradicciones, desatinos y ventajismos de la política vernácula en tiempos de pandemia. Y la marcha “10-M” como reflejo de una sociedad que replica malas prácticas.


Tres episodios de las últimas horas, uno con Maradona como protagonista post mortem excluyente. Las contradicciones, los desatinos, los que en medio de un río revuelto intentan sacar rédito, aunque la salud esté en juego. Situaciones que exponen la fragilidad de la planificación estatal; el ventajismo político; y la falta de límites de una sociedad que no repara en vulnerar los derechos del otro, muchas veces al amparo del propio Estado, de la oposición, los sindicatos, las organizaciones sociales, etc., en un juego en el que pocos se salvan.

Tres sucesos, en definitiva, que no son más que una muestra insignificante del gran juego nacional. Un “truco” en el que sus jugadores, todos los días, esconden sus cartas mientras guiñan un ojo, levantan sus cejas, tuercen sus bocas, se muerden los labios, o sencillamente mienten, sin mover un solo músculo, sin un solo gesto. Solo tres insignificantes indicadores de lo mucho que hay que replantearse (la clase dirigente toda) para que, al menos, la sociedad no los vea – idénticos al título de la extraordinaria película que inmortalizó a Ettore Scola- “Feos, Sucios y Malos”:

PROYECTOS QUE CHOCAN.- En las últimas horas, los ministros de Salud de las provincias argentinas salieron en bloque a reforzar la batalla contra el coronavirus, adelantaron que van a adoptar medidas en las fronteras y desalentar los viajes a zonas con circulación de nuevas cepas, para intentar evitar los contagios.

En paralelo, a la sombra del éxito del programa “Previaje”, por el que 600 mil argentinos contrataron en forma anticipada sus vacaciones de este año, ahora la apuesta del ministro de Turismo de la Nación, Matías Lammens, pasa por recuperar al turista extranjero – hoy vedado- a través de un plan de fomento para visitantes de países limítrofes.

Contrariamente, la idea de los ministros de Salud argentos es reforzar los controles de cumplimiento del aislamiento de viajeros, para mitigar el impacto de la introducción de cepas de mayor transmisibilidad, como las brasileñas de Manaos y Río de Janeiro, la británica y la sudafricana.

¿En qué quedamos? ¿Cómo se entiende? ¿Cerramos las fronteras y desalentamos los viajes como aconsejan los popes de la Salud? ¿O promovemos el turismo receptivo de países limítrofes?, como pretende Lammens. Claramente, chocan los proyectos. Uno invalida al otro, mientras los escasos recursos y el tiempo – que es dinero- se consumen igual. Planificación cero.

OTRA VEZ PERDIERON LOS JUBILADOS.- Mientras tanto, en la gran metrópoli, otro “lindo” desatino, que ya tuvo su impacto en la opinión pública. El operativo de vacunación para los adultos mayores que montó el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, fue poco menos que un espanto.

En una réplica de la mala praxis que a principios de la pandemia le costó el cargo al por entonces titular del ANSES, el economista Alejandro Vanoli, que sacó en masa a los jubilados a las calles a hacer cola frente a los cajeros para cobrar sus haberes – en el furor extremista del ASPO-, ahora el gobierno porteño repitió esa postal en los centros de vacunación montados en el Luna Park y en el Club San Lorenzo, a donde 4.000 personas mayores de 80 años debieron hacer largas filas y esperar horas en las veredas al rayo del sol.

El ministro de Salud de la CABA, Fernán Quirós, tuvo que salir a pedir disculpas por el “desastre”, admitió que el Gobierno debió «haber tenido una respuesta más rápida» y reconoció que la gente pasó “un momento incómodo y doloroso”. Otra vez, planificación estatal cero, y van dos.

VENTAJISMO.- La política, lógico, no descansó y salió a hacer leña del árbol caído. El traspié de Quirós, la nueva figura que proyecta el PRO – a quién ya miden en las encuestas por su buena imagen durante todo el escenario de pandemia y lo señalan como candidato seguro en las próximas elecciones, al menos hasta ahora-, animó entre otros kirchneristas a la directora ejecutiva del PAMI, Luana Volnovich, a criticar con fiereza al ministro porteño: «Las imágenes que vimos hablan de improvisación y una falta terrible de planificación», disparó.

Desde la vereda de enfrente, para contrarrestar el papelón de la gestión Larreta – ya en jaque por tratar de explicar lo inexplicable de sus vacaciones en Brasil- le recordaron al oficialismo el “vacunatorio VIP”, que dejó en el camino al ministro de Salud, Ginés González García, sindicado fundamentalmente por propios como el gran responsable del escándalo – para licuar la responsabilidad de otras figuras de peso del Gobierno-, aunque desde la oposición apuntaron contra el Presidente, CFK y La Cámpora.

La reflexión del periodista y escritor argentino Diego Fonseca, en su extraordinario artículo que esta semana publicó The New York Times, vinculado al “vacuna gate”, se aplica también a este caso de ventajismo político: “Quienes deben ser ejemplares ante una de las peores crisis humanitarias de los últimos cincuenta años muestran su lado más cínico. Y así han desgarrado otro poco la creencia ciudadana en las capacidades de sus dirigentes para hacer lo debido”.

MARADONA-OBELISCO 1MARADONA SIGUE VIVO.- Después de su muerte, como no podía ser de otra manera, Diego Maradona sigue en el centro de la escena. Primero, por el gravísimo error del Gobierno de convocar a un velatorio masivo en la Casa Rosada, en medio de la pandemia, que prometía movilizar a un millón de fanáticos para despedir al ídolo nacional.

Imágenes fellinescas de un Presidente megáfono en mano pidiendo a las masas que se retiren de las rejas; una seguridad desbordada que no tuvo ni la inteligencia ni la capacidad de frenar el avance descontrolado de las barras; una vicepresidenta refugiada en un despacho del subsuelo de la Rosada cuando el edificio supuestamente “más seguro” (entre comillas, obvio) de la República fue copado, son postales de la “Argentina menos pensada” que se mueve al compás de las mezquindades de la política.

Como si siguiera con vida, “el Diego” aún hoy causa fuerte impacto sobre cuestiones de la vida cotidiana. Y ahora, cuando los números de contagios en el país vuelven a emitir señales de alarma, agrupaciones que se atribuyen la representación del sentir “maradoniano”, con la presencia de la familia original del “Diez” (Claudia Villafañe, Dalma y Gianina), de su ex pareja Verónica Ojeda y de su hijo Dieguito Fernando, protagonizan la marcha “10-M”, desprovista de todo protocolo sanitario, en reclamo de justicia por su muerte.

«No se murió, lo mataron». Con ese lema, la caótica demostración convocada por redes sociales al Obelisco, que incluyó corridas, robos y momentos de tensión, no hizo más que exponer cómo aquel cóctel de desatino y ventajismo que privó en la organización de la despedida final del ídolo, mutó en esta genuina demostración de afecto popular, que volvió a chocar con los tiempos de pandemia, sin que una voz sensata e incuestionable fuera capaz de bajarle el tono en nombre de la salud pública.

 “En América Latina estamos acostumbrados a vivir en una suerte de anomalía congénita. Sabemos que las cosas van mal y, casi por costumbre, nos preguntamos qué será lo próximo peor”,  escribió Fonseca en la apertura de su nota de opinión en el prestigioso diario estadounidense.

Quebrar esa “costumbre” de esperar lo “peor”, que bien plantea Fonseca, es el desafío de estos tiempos. Eliminar las contradicciones, los desatinos y el ventajismo; recuperar la planificación estatal y los valores de una autoridad habilitada a predicar con el ejemplo. Solo así se podrá dejar de lado a la Argentina que no discute ideas, a la Argentina menos pensada.

(*) Director periodístico de F5 Diario.