08-06-2016

Afiches contra el ministro que renuncia solo una vez y opositores apurados

El tarifazo habilitó al peronismo a levantar la bandera del reclamo popular para ir contra el Gobierno. Entretelones de una partida de ajedrez que se juega en múltiples planos: el político, el judicial y las intrigas subterráneas.

Boquiabierto. Así quedó el ministro de Energía de la Nación, Juan José Aranguren, al tomar dimensión del desmadre que provocó el tarifazo. Desde la "anónima" oposición lo "renuncian" con afiches callejeros, con en la esquina de Avenida 7 y 48.

Boquiabierto. Así quedó el ministro de Energía de la Nación, Juan José Aranguren, al tomar dimensión del desmadre que provocó el tarifazo. Desde una “anónima” oposición lo “renuncian” con afiches callejeros, como en la esquina de Avenida 7 y 48.

La suba de las tarifas habilitó a la oposición – el peronismo, básicamente- a levantar la bandera del reclamo popular para ir contra el Gobierno por una serie de decisiones que generaron un fuerte malestar en un amplio sector de la ciudadanía.

Mientras que el oficialismo habla de un reajuste para actualizar importes desfasados que provocaron una crisis energética en el país, desde la vereda del frente se habla directamente de un “tarifazo”, y los más analíticos de “transferencia de riquezas”.

Lo que sí coinciden ambos espacios es en ponerle una cara visible al nuevo escenario, la del ministro de Energía y Minería de la Nación, Juan José Aranguren. Claro que los puntos de vista entre uno y otro extremo lejos están de acercarse.

“Si hubiésemos tenido en estos diez años un ministro de Energía como Aranguren, con la capacidad y la honestidad de él, no tendríamos los problemas que tenemos hoy de energía”, sostuvo el presidente Mauricio Macri al defender a uno de sus funcionarios más castigado por las críticas.

Sin embargo, la oposición no solo no comulga con una sola de las palabra de las que dice el jefe de Estado, sino que directamente se aventura a pedir la cabeza del Ministro, una exigencia que ya puede verse en las calles céntricas de La Plata, con afiches que piden la salida del expresidente de Shell.

“¡Y tú te vas, te vas, te vas, te vas!”, rezan los carteles que también llevan la imagen de un Aranguren boquiabierto, como sorprendido, y que es acompañada por la leyenda “No al tarifazo de luz, agua, gas y nafta”.

Nadie lo firma, ni una agrupación, ni un sindicato, ni una ONG, ni ningún político que quiera dar la cara ante semejante reclamo. Eso sí, el afiche lejos está de ser un mero panfleto, sino que tiene la calidad suficiente para entender que detrás de la movida hay una importante logística. “Un billete”, como se dice en la calle.

“No se renuncia diez veces, sino una sola, y cuando considere que tenga que hacerlo lo haré”, lanzó hace unos días el Ministro apuntado, obligado a defenderse de versiones que comenzaron a circular en el microclima político y que desde la oposición rápidamente amplificaron. En forma de afiches, por ejemplo.

Las declaraciones, el pedido de renuncia y el malestar popular por otro lado coincidieron con la noticia de que el juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N° 10, a cargo de Edith Irene Rota, había dado lugar al recurso de amparo presentado por la intendenta de La Matanza, Verónica Magario, para frenar los aumentos tarifarios en los servicios de luz, gas y agua potable.

Distrito gravitante en la vida política provincial, La Matanza tiene una suerte de doble comando, con un Fernando Espinosa que, luego de dejar la intendencia y de que se trunque su intento de ser vicegobernador bonaerense, sigue siendo una figura de peso en el territorio.

Responsable de frases resonantes durante los primeros días del mandato de María Eugenia Vidal, como cuando advirtió que el Conurbano podría “explotar”, Espinoza es uno de los dirigentes apuntados cuando se analiza en qué anda el peronismo bonaerense, opositor por primera vez en décadas.

¿Tendrá, entonces, algo que ver una cosa con la otra? ¿Se trata acaso de una coincidencia o el peronismo se juega una carta fuerte al aprovechar la ola de indignación por los aumentos? ¿Esto ya pasó o recién comienza? Todas preguntas difíciles de responder; las respuestas, por ahora, no parecen estar en la calle.